lunes, 13 de octubre de 2014

El Museo de los Relojes

La Delegación de Cultura y Actividades varias de Los Salseros Invencibles, Asociación sin ánimo de lucro, sigue su imparable actividad organizando visitas cercanas; así, su incansable Delegado, Ignacio, nos organizó para este Martes pasado una visita al Museo de los Relojes de Jerez, sito en el Palacio de la Atalaya. Y aquí va el resumen...

Lo primero que hay que decir es que este Museo es único en España, y contiene una colección de unos 300 relojes, la mayoría de ellos en perfecto funcionamiento. Según explica la guía, hay un relojero que va a diario y se dedica a ponerlos a punto, revisarlo, sincronizar la hora, etc.

La mayor parte son relojes franceses e ingleses; pero podemos encontrar también suizos, italianos, etc. Es la mayor colección de relojes de época de Europa, así que no les digo nada: consideren su visita ineludible... El Museo está organizado en varios salones (Patio de Bienvenida; Salón Luis XV; Salón Azul; Salón Oro;...), y en dos plantas.


Como pueden ver en la foto de arriba, la colección de relojes es, ciertamente, impresionante. La variedad de formas, de tipos, de figuras,... todo llama la atención. Hay, no obstante una pequeña crítica que voy a hacer, y a ver si alguien con responsabilidad en la gestión de este Museo me lee, y puede poner remedio: la visita es demasiado "rápida"... Entiéndanme: dura cerca de tres cuartos de hora, pero con un gran hándicap: si ustedes están atentos a las explicaciones de la guía... no pueden mirar y observar, como desearían, los distintos relojes expuestos. Es decir: si escuchan, casi ni pueden mirar detalladamente los relojes; y si los miran, pues no se van a enterar de la, seguro, interesante explicación de la guía... Quizás convendría replantearse la organización actual de las visitas: que duraran, al menos, una hora; que las visitas no fueran cada hora, sino, por ejemplo, cada hora y media; y que una vez que la guía explique lo que tenga que explicar, se de al menos cinco minutos en cada sala para poder ver más de cerca la exposición de los diversos relojes... Porque la visita es preciosa de verdad...pero al final queda como cierto regustillo amargo de no haberla podido disfrutar como se debería...


Acabada la visita en sí, dedicamos un tiempo a hacernos fotografías en los jardines que rodean el Museo, cuya visita también merece la pena... Había, por cierto, un desfile de modelos por allí, así que aprovechamos la coyuntura, y pudimos convencer a las muchachas, con nuestro "natural"encanto, para que se dignaran posar ante las cámaras. Y arriba las tienen ustedes, posando como grandes profesionales que son, y con ese encanto y simpatía con la que el Señor todopoderoso las ha dotado....

Y después, comida relajada, y charla entre amigos. Hasta las cinco, hora, a la que, desgraciadamente, tuvimos que poner punto y final a un día tan estupendo...




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