martes, 18 de noviembre de 2014

Adiós, amigo

Te se me muriste, amigo. Porque eras mi amigo, aunque no nos conociéramos... No sé, quizás, si alguna vez te vi, en el banco que fue tu tumba, una tarde, algún día, mientras yo a lo mejor pasaba por tu lado sin inmutarme, ignorante de tus tristezas. Como todos...

Qué triste morir... Y qué soledad tan terrible morir, encima, sólo, rodeado de gente a la que no conoces, de seres como tú, que no te conocen. Te arrebujaste como desde hace tanto tiempo en el frío mármol, para intentar que otro día pasara lo más rapido posible. Sin saber que esa iba a ser la última tarde... 

¿Quién te preguntó, amigo, si estabas bien, si querías una manta que te calentara, un café que engañara tu hambre, si necesitabas una mano que te aportara aliento?. ¿Quién te sonrió, amigo, esa tarde que fue la última, esas noches lóbregas de luna ausente, esas últimas horas en las que ni sospechaste que tu vida trágica no verían más un despertar amargo?...

Una vida como los demás ... Sólo querías eso, no pedías más. Una vida con tu mujer, con tus hijos, con tu trabajo, tu coche, tu piso... Con sus tristezas y alegrías, con sus lloros y risas, con los amigos y la familia, con el sol brillando de día, y la luna haciendo el cambio más tarde... Qué facil, verdad?. Sólo añoraste siempre ser uno más en esta sociedad miserable, tener una casa en la que acogerte, una cama en la que dormir, una esposa que te sonriera, unos hijos a los que abrazar... Y a cambio, ya lo ves, amigo... Todo lo cambió el destino, y sólo conocías días iguales, frío intenso, tristeza en la mirada, un alma condenada, una soledad cruel y maldita... Qué triste es la vida, qué pena vivir así... Sin una mano que te alegrara, sin un beso que despertara el alma, sin un amigo que te hablara, ... Sin un motivo por el que vivir.

¿Qué pensabas mientras el frío se iba apoderando de tu cuerpo cansado?. ¿Para quién fue tus últimos pensamientos?. ¿Acogías alegre esas últimas horas de una vida desgraciada?. ¿Llorabas, impotente, recordando los mimos olvidados de esa madre a la que tanto quisiste?. ¿O todo fue como un sueño, tan rápido que ni fuiste consciente que el mañana, para ti, ya no existía?. Si alguna vez, claro, tuviste un mañana al que aferrarte...

Qué destino tan negro espera a un país que ve morir a sus hijos en la calle, acorazado ante las desgracias que considera ajenas... 

Qúe mal futuro aguarda a esta España nuestra, que permanece, parece, insensible a quienes un día de no se sabe cuándo perdieron toda esperanza de una vida normal...

 Qué triste leer que, una vez más, un ser humano ha muerto, sólo, en la calle...

(A Antonio García Jiménez, una víctima más de una sociedad enferma)


http://www.diariodecadiz.es/article/cadiz/1898096/fallece/la/segunda/persona/sin/hogar/plena/calle/lo/va/ano.html







2 comentarios:

  1. Esta muerte define a las sociedad que hemos construido. Primero porque se pueda llegar a tal estado y segundo porque se muera de tal manera.
    No hay palabras.

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  2. Y más trágico aún, querido amigo, es que de la impresión que a nuestros dirigentes les parezca este tipo de sucesos una cosa normal, que forma parte de la naturaleza misma de la vida. En fin...

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