martes, 30 de diciembre de 2014

Esto... no es un soneto


Aunque lo parezca, esto no es un soneto;
nada más lejos de mi intención
que hacer un endecasílabo,
ni siquiera un terceto,
ni una canción
ni un pareado al uso dado.

Estos versos hechos a la ligera
quieren ser un homenaje sentido
a estos amigos salseros
a los que ni un sólo pero
puede ponerse, de lo que los quiero...

Porque si escucháreis de mi corazón
el latido,
sabréis, todos, que soy muy sentido,
que a todos sin excepción os adoro,
que no hay bronce, ni plata ni oro
que compararse pueda a estos amigos
con los que tan bien lo pasamos
haciendo nudos, bachatas y salsas,
y de los que mucho nos acordamos
incluso en nuestras casas...

Viva este grupo de bailarines,
unos con zapatos, otros con botines,
viva esa permanente alegría,
esas bromas, ese descaro,
esa juerga de cada día,
ese Manolo, Ignacio, Mª Paz ó Charo,
esa secretaria salerosa,
el padre bigotudo,
la profesora-madre "vigilosa",
el Luis, incluso, que a veces falta,
la Jefa que en clase tanto salta,
mi mujer, tan maravillosa...

Viva este grupo de amigos,
que ante la tristeza hace de escudo,
viva el puente, la croqueta,
el gózala por abajo,
(aunque Charo y yo mandemos la salsa... al carajo!),
viva esta profe majareta,
el favorito, que no sabe quién ha sido,
viva el baile tan querido,
la alegría, la risa y las carcajadas...

Que viva mi amada,
que viva este grupo de... visibles,
que vivan... ¡los Salseros Invencibles!

domingo, 28 de diciembre de 2014

Otra Bodega

Pues estuvimos este viernes visitando las bodegas Willian&Humbert en Jerez. Estando tan cercanas como están, no me he prodigado mucho a mis años en visitar patrimonio tan rico y lindo como son las bodegas, siendo además Cádiz una provincia con muchas ídem, y con vinos de los mejores del mundo, como saben. Es algo que quiero remediar, así que estos próximos años quiere ir visitando las distintas bodegas de Jerez, El Puerto, Sanlúcar, Chiclana, etc. Recordarán que hace un par de meses ya escribí sobre nuestra visita a las del Real Tesoro, que me gustó muchísimo... Y lo mismo digo de ésta, una bodega grandísima (está considerada de las mayores de Europa), que es la que hace el famoso Canasta, por todos conocidos, y en la que te imparten una lección magistral de cómo se extrae el vino de la uva, y de los distintos tipos de vinos que comercializan, y cómo lo consiguen (fino, montilla, dulce, etc).

La visita fue organizada, cómo no, por la Delegación de Turismo y Cultura de los Salseros Invencibles, Departamento de Turismo, Negociado de Viajes, Sección Bodegas... Al frente de la cual, como ya saben, se encuentra el incansable Ignacio (a este hombre le vamos a tener que subir el sueldo)... Los distintos compromisos tanto nacionales como internacionales de los miembros del grupo hicieron que sólo cuatro (Mª Paz, Ignacio, mi esposa y yo)  pudiéramos asistir a la visita, ya que unos estaban actuando por ahí, otros impartiendo sus lecciones magistrales por allá... En fin, lo propio cuando se trata de salseros de tanto arte y prestigio como somos todos y casi cada uno de nosotros (el "casi" es culpa mía, evidentemente...).

La visita comenzó a las doce, y la verdad es que es económica: 7 euros por persona. Incluye una corto espectáculo ecuestre, que aunque breve, llama la atención. Luego se visita ya lo que es la bodega en sí, con miles de toneles allí almacenados, como pueden ustedes ver:


Allí, la guía les hace una completísima exposición de cuándo es la vendimia, los distintos tipos de uva, cómo maduran, de dónde salen los tipos de vino que venden, etc. Una explicación, ya digo, muy amena y completa, en la que además se le pueden hacer las preguntas que uno quiera relacionadas con este tema. Y después, la consabida degustación de distintos vinos de la casa: fino, Canasta, y otro que no recuerdo ahora, acompañado incluso de un paquetito de patatas fritas, todo un detalle, porque ya saben ustedes que tomar vino sólo es... peligroso.

La bodega tiene a su entrada una bonita laguna, con distintas especies de aves, según un acuerdo que tienen con el zoo de Jerez. Un sitio magnífico para hacerse unas fotos de recuerdo...



Y la visita terminó, cómo no, en la Tienda, en la que adquirimos unos Canastas y un moscatel dulce, que es casi el único vino de mi gusto. Y como ya era hora de contentar al estómago con viandas sólidas, atravesamos la carretera, y comimos magníficamente en un restaurante situado a unos pasos del Carrefour Sur, a indicación también de nuestro responsable de eventos, Ignacio (¡este hombre sabe de tó....!). Bueno, bonito y barato, mientras departíamos amigablemente, y comentábamos la visita y otros asuntos mil...

Acabamos la jornada, la maravillosa jornada, de compras en el Área Sur del mismo Jerez, con muchísima gente de aquí para allá, y un lleno cuasi absoluto. Eso sí, con su correspondiente cafelito, a los que se unieron poco después otros amigos salseros, Manolo y Charo, que allí habían ido de compras acompañados de sus hijos. 

Un día encantador e inolvidable, que espero se vuelva a repetir en muchas más ocasiones.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Unas Felices Fiestas


Las luces.

Hoy todo es jolgorio, murmullos,
risas, ruido.

Las luces.
Suena un villancico,
un músico se prepara,
una madre sonríe a su hijo.

Las luces.
Una pareja se besa,
un matrimonio pasea abrazado,
la calle se prepara para Navidad 

Las luces.
Pasea en bullicio la alegría,
abre el mercadillo en la Alameda,
veo un puesto de libros viejos,
¿alguien los comprará?.

Las luces.
Que iluminan nuestro andar,
que nos anuncian la felicidad,
que nos desvían la mirada,
que nos ¿alegran? nuestro caminar...

Las luces,
siempre las luces...

(24-12-2014)

(Felicidades a todos: familia, amigos, compañeros, lectores,...
Que esta nueva Navidad dé paso a un nuevo mundo, sin guerras y sin odios,
sin tristezas ni desamores; que la alegría de estos días nunca se acaben,
que la felicidad rija nuestra nueva vida, que nos queramos y amemos, que nos respetemos
y nos sonriamos, que nos abracemos y nos besemos, juntos, siempre juntos...)

jueves, 18 de diciembre de 2014

De cena con los amigos


Pues no sé si ustedes se están dando cuenta, pero... la Navidad se acerca. Sí, ya ven, ya va a hacer casi un año de las últimas cenas en familia, de las felicitaciones, el champán, las copitas, y toda la parafernalia adjunta... Y volvemos ya, ya mismo, en estos momentos, a las cenas en familia, de las felicitaciones, el champán, las copitas, y toda la parafernalia adjunta... Los años, que corren una barbaridad...

Y una de las tradiciones de estas entrañables fechas son, como no, las comidas con amigos. Ahí ven ustedes a Palillo y Tacón, que llevamos ya, si no los hemos cumplido, como unos quince años celebrando nuestra tradicional cena navideña. Y fue, creánme una noche fantástica.

La celebramos en el restaurante Las Tres Salinas, a la salida de San Fernando, en el polígono industrial Tres Caminos, justo en la misma entrada. Conocí este sitio hace un par de años, en la boda de la hija de uno de los matrimonios que ven ustedes brindando frente a la cámara (y que fue una gran boda, por cierto...). Y, la verdad, me volvió a gustar mucho este sitio : amplio, económico, muy bien atendido, buena comida... Fue una noche maravillosa, de risas, bromas, confidencias, fotos,... y baile, mucho baile. Porque, acabada la cena (como se dice en misa...) nos pusieron todo tipo de música para desfogarnos, y allá estuvimos moviendo el esqueleto hasta las dos de la mañana, aproximadamente. 

No nos veíamos todos juntos desde hacía ya varios meses (desde septiembre, en concreto, cuando estuvimos por Cazorla...); así que teníamos mucho que decirnos y que contarnos. Cenamos, brindamos, hablamos,... y pasamos una encantandora noche, como en tantas y tantas ocasiones, después de tantos años juntos... Hubo reparto de fotos de todos estos años que llevamos juntos, que son ya muchos, y todo eso contribuyó a hacer aún más inolvidable esa noche.

Y justo a la noche siguiente, otra cena... Esta vez, con los amig@s del baile, los Salseros Invencibles (y admiradores adjuntos...). Esta cena tiene menos tradición que la anterior (en cuanto a años celebrándola, claro..); pero espero que dure, como mínimo, otros quince años... La celebramos en el Club de Suboficiales, de San Fernando, un sitio, también, maravilloso y encantador. Y fue también una cena extraordinaria, con Amigo Invisible incluido, ymuchas risas, buen ambiente, reparto de regalos... para terminar con karaoke y baile (en el que no hay ni que decir que dejamos asombrados a la concurrencias con nuestra desenvoltura y maestría...). Nuestro delegado de Cultura y Organización de Actividades Varias, Ignacio, hizo de perfecto anfitrión, contribuyendo así a hacer aún más que la noche fuera pasando casi sin darnos cuenta.

Y aún queda, ya saben, que si la Nochebuena, la Navidad, la Nochevieja, la... Un exceso de festejos, en definitiva. aunque, eso sí, siempre son más entrañables cuando se está acompañado de familiares y amigos. Como es el caso...

Así que bueno, aprovecho para desearles unas felices fiestas, que lo pasen estupendamente, y que se harten de comer y de beber, qué coñ... Que la vida, al fin y al cabo, son dos días... y quinientas fiestas.


martes, 16 de diciembre de 2014

Esa UCA de nuestras penalidades...

Ya saben ustedes que mi opinión sobre el funcionamiento de la Universidad de Cádiz (en adelante, UCA), no es que no sea buena, no; es, aproximadamente, de menos infinito. No sé cómo funcionan el resto de las universidades españolas (que tampoco es que se salgan, oigan...), pero desde luego el de la UCA es, por decirlo finamente, un auténtico desastre. Y no es que sea de ahora, no; mi primer contacto con este institución data, creo recordar, de finales de los 70 del siglo pasado, y ya lo era. Así que súmenle años de pertinaz incompetencia, y...

Ya tuve la desdicha de escribir en este mismo blog sobre la UCA (pueden refrescarse en: "De la UCA y otros sufrimientos"), en el que narraba un par de mis vicisitudes con esta nefasta entidad. Como verán, la fecha de esa entrada es del 27-10-2011, ó sea, hace ya más de tres años. El equipo rector que rige ahora sus destinos creo que no es el mismo de aquellos entonces... Pero sigue siendo un desastre. Y visto el grado de endogamia y "nefastitud" (sic) al que ha llegado, parece difícil que la UCA tenga arreglo algún siglo de éstos...

Lo último, creo que ya lo sabrán, es el "peculiar" (vamos a dejarlo así...) destino de los dineros que manejaban sus anteriores jerifaltes, del que podrán hacerse una idea más exacta en: http://www.diariodecadiz.es/article/andalucia/1921947/la/uca/justificoacute/gastos/personales/con/las/tarjetas.html 

O sea, que esta gente, universitarios de pro todos ellos, parecen que ven "normal" gastarse el dinero en: tiendas de aeropuerto; bares de copa; restaurantes en días libres; pastelerías;... Ya ven, lo propio de una gestión eficiente, responsable y seria de dineros públicos... Gente, se supone, con carreras universitarias; gente con estudios; gentes de la universidad, en definitiva... Personas, en resumen, que se supone tienen una formación académica adquirida, y por tanto, unos valores morales que les debía de haber llevado a no realizar tal despifarro vergonzoso  y despiadado... Y más, en época de vacas flacas como en la que nos encontramos. Pero, ya saben, el dienro público es de todos, ó sea, "que no es de nadie" (Carmen Calvo dixit...).

Supongo que, preocupados como estaban en comer en el Foster's Hollywood, El Faro, ó el Chato; ó en comprar bombones ó caramelos (ya ven, un gasto justificadísimo...), lo que menos les preocuparía a estos caraduras serían dónde fueron a parar los 35.-€ desembolsados por mi para unas jornadas en las que luego se concede una beca que compensa dicha cantidad... Y que después nadie sabe explicar a quién corresponde devolver, como les cuento en la entrada que arriba les he dicho. Normal, teniendo otras "preocupaciones"...

En fin, pobre universidad de Cádiz, en qué manos ha caido...

viernes, 5 de diciembre de 2014

No sé

No sé... Será por las fiestas que se aproxima, por esas Navidades que siempre suenan a entrañables, a familia, a reuniones, a felicidad, a música, alegría, villancicos, amigos,...

No sé... Será porque uno se ve cumplir años, y ve caer, asombrado, las hojas del almanaque a una velocidad... ¿anormal?. Demasiado rápido, demasiado rápido,...

No sé... Que será, digo yo, por este tiempo que no se aclara, entre el frío y la lluvia, cuando cae... Entre el día que hace calor, y a las seis y poco que ya es... ¿noche?.

No sé... Que ya los veo tan mayores, adultos, independientes... Que veo a esos padres con sus hijos pequeños, infantiles, graciosos a más no poder... Y me entra la nostalgia de cuando lo eran estos míos, que ahora observo se van marchando del nido. Y echándolos tanto, tanto, de menos...

No sé... Miro al pasado de hace ya bastante tiempo, con menos años futuros de los que ya he vivido, y se me apodera del alma tanta nostalgia, tantos recuerdos,...

No sé... Recuerdo a mi madre, que se fue sin conocerse, buscando siempre a su madre que ya no estaba, devorada por un mal que la redujo a una niña, a su edad... Y a mi padre, que nos dejó después, y cerraba, quizás, una etapa de nuestra vida.

No sé... Me veo hoy, y me recuerdo escribiendo desaforadamente poemas que nadie conoce; imaginando historias fantásticas que nunca se cumplieron; vencido por una timidez que, quizás, aún trato de ocultar.

No sé... ¿Fui feliz?. ¿Quise y me quisieron?. Y qué recuerdo dejé aquellos años, de pandilla, instituto, amigos?... ¿Alguién, aún, se acuerda de esos años vividos, imaginados, pensados?...

No sé... ¿Qué fue de aquel primer amor?. ¿De ese amigo del alma?. ¿De aquel "primo" de instituto, que lo era sin serlo?. 

¿Y ahora?. ¿Qué me deparan ests años que vienen?. No sé...



jueves, 4 de diciembre de 2014

Llueve

Miro a la calle, vacía y triste,
y todo es silencio, pesadumbre, desolación...

Llueve.
Se oye el repiquetear intenso
de las gotas en los cristales,
y veo la sombra de un alguien
buscar desesperado un sitio que le 
cobije.

Y me distingo desde fuera,
mi cabeza en la ventana,
el alma deprimida, los pensamientos en el cielo,
mirar,
 desde esta atalaya apartada,
el devenir de un futuro incierto...

Llueve.
 Llueve con furia,
 intensamente,
llueve como aquellos diluvios de antaño, 
en aquellos días grises del ayer,
cuando el tiempo era eterno,
cuando el futuro sólo era nebulosa,
misterio, ceniza.

Veo correr el presente escapándoseme
de estas manos que no lo agarran,
y me recuerdo tal como  hoy,
de hace ya tantísimos años,
mirando absorto el cielo, sólo en el parque,
escribiendo indolente de la tormenta que se 
acerca.

Y vuelve a mi memoria el sopor de
esos días intensos, melancólicos, tristes al fin,
del testigo invisible de la historia que escribimos,
del poeta sensible que siempre fui,
del niño curioso que admiraba a los pájaros,
del adulto sediento de aquel amor que no llegaba...

Y no sé mirando esta lluvia que castiga el alma
si es la misma agua que no terminó de caer;
si sueño hoy aún con las pesadillas de ese pasado
lejano,
con esos días  perdidos en el ayer,
con los deseos que no sé si cumplí.

La calle se adorna de vacío, el cielo
sigue amenzante, la tierra húmeda
se alza ante mi mirada perdida.

Llueve, y no sé el porqué...

 


martes, 2 de diciembre de 2014

Móviles

Pues sí, que es un milagro; que pocos accidentes hay, digo... Por hablar, mirar, leer, ó escribir, mientras se circula por el mundo mundial, los ojos sólo pendiente del móvil, y del wasap, mayormente. Pues eso...

"Erase un hombre a una nariz pegado...". Ya saben ustedes ese famoso soneto del gran Quevedo, nuestro satírico escritor. Hoy, ya,  hay que cambiar ese verso: "Erase un joven a un móvil pegado"... sería la nueva versión del susodicho soneto.

Es que va uno por la calle, y es un no parar de adultos hablando por el móvil (y en muchas ocasiones uno no sabe el porqué, la verdad; si con los gritos que va pegando, el escuchante se enterará perfectamente)..; la jovencita sonriendo porque está leyendo algo que le acaban de escribir, graciosímo se ha de suponer; el macho-alfa joven, tecleando a velocidad de crucero en el diminuto teclado táctil de su móvil; la menos joven, dejándose la vista mirando una pantalla diminuta;... Y claro, ninguno de ellos atento a la acera que se aproxima; al coche que va pasando por su lado; a la motocicleta que enfila la curva;... No, nada de estar atento a esas menudencias, para qué... Si lo importante es el último chiste que me han enviado del pequeño Nicolás; ó la viñeta de la Pantoja en la cárcel; ó, ahora que vienen fiestras propicias, el villancico gracioso que acabo de recibir; ó al Julio Iglesias de marra, que sabe que lo sé....

Estamos llegando a tal grado de estupidez que uno pasea por la calle, y da la impresión de estar rodeado de zombies... Nadie te mira, nadie se da cuenta de tu presencia, los ángeles de la guarda en su época de más trabajo, haciendo esfuerzos extras para que nadie se choque con algo, porque no los móvil-adictos no están a lo que se debe de estar; y lo que se me viene a la cabeza cuando veo tan macabro espectáculo es pensar aquello de: "Dios, cómo ha podido vivir la Humanidad ¡dos mil años años sin teléfono móvil!"... Patético, ¿a que sí?...

Que oigan, que sí, que es un gran invento eso del móvil.. . Pero en su justa medida, que parece que nos falta la vida. el aire, la razón de nuestro existir... si pasa cinco minutos sin que "naide" me mande un algo... Que no pasa nada, que el mundo sigue girando, que la vida continúa su devenir... Que, qué caray, hay cosas mucho más importantes que recibir una llamada del móvil, un mensaje, un wasap, una viñeta de...

Uy, perdón, que me llaman al móvil!...   :-)