lunes, 26 de enero de 2015

Una buena tarde

Ya saben ustedes, ó no, que la vida se compone de momentos malos, regulares, buenos y excelentes; y que la vida la integran, también, gente mala, malísima, hijos de p, normales, buenas, y estupendas...

Yo tuve la suerte, este sábado pasado, de combinar una tarde increíble con una gente maravillosa. O sea...

Verán: estamos los Salseros con la idea de disfrazarnos ante los próximos Carnavales. Ya saben, algo común, de grupo, para pasarlo lo mejor posible (el disfraz ya se tiene, pero aún no puedo desvelar el secreto... Háganse cargo...). La semana pasada se quedó, se vió, se comprobó,... y se encargó el disfraz (ó mejor dicho, los disfraces, ya que varían en función del sexo, como debe de ser...). Y de cara a ir perfilando detalles, quedamos para una "mirienda" en casa de Ignacio y Mª Paz; aprovechando la cita para  que nuestro genuino y exquisito pintor, Ignacio, le mostrara a mi hermano y cuñada el arte que atesora en esas divinas manos que Dios ha tenido a bien concederle, y tan bien él sabe aprovecharlas, enseñándoles buena parte de sus cuadros en el Museo en que ha convertido su casa...

Y allí estuvimos buena parte del grupo de Los Salseros Invencibles, compartiendo una genuina merienda (tarta y sultanas incluidas...), adobada con las explicaciones del Maestro, y la visión con admiración incluida de las pinturas y visiones resultado de su fructífera vida, y que tiene allí en su hogar... Siguió, por supuesto, las probaturas de disfraces, los dimes, los comentarios, las risas, el buen humor, las conversaciones,  el buen ambiente... Se remató la faena compartiendo una estupenda cena, gracias a la anfritriona, Mª Paz, que prolongó unas horas más el devenir de una tarde maravillosa e inolvidable. Tan es así que pasamos en su casa toda la tarde-noche, desde las cinco y pico hasta las doce, en que hubimos de poner fin "forzoso"  a una velada que resultó, simplemente, espectacular...

El cuadro que pueden ustedes admirar arriba es cómo no, del Maestro Ignacio; con ese corazón tan, tan inmenso que no le cabe en el pecho; con esa generosidad de la que hace permanente gala; con esa bonomía que es la piel inseparable de su carácter, ha tenido a bien donarlo para una cena benéfica que se celebrará este sábado 31 de mayo, en el Salón el Yeyo, de San Fernando, y cuy recaudación irá destinada al proyecto de construcción de viviendas El Carmen, en San Marcos, Guatemala... Iremos, por supuesto, a contribuir a tan noble fin... Pero Ignacio quería ayudar con algo más, y ha tenido bien donar, gratis total, ese precioso cuadro de Cádiz. Por un euro, ¡un euro!, se entrará en un sorteo para optar a ganarlo... 

No hace falta, queridos Mª Paz e Ignacio, que os diga cuánto os queremos, cuánta devoción levantáis en todos aquellos que tienen la dicha y el honor de conoceros... La vida, esta, a veces, truculenta vida, se hace mejor cuando se está en compañía de personas tan buenas, generosas y entregadas como sois vosotros.

Un abrazo, y que se sigan repitiendo estos momentitos tan gratos.

1 comentario:

  1. Carlos, es una preciosidad el cuadro, desde luego que sí, y muy generoso ha de ser tu amigo para desprenderse de cosa tan hermosa. Es una suerte contar con personas así y que, además, sean amigos de uno. Estás de enhorabuena, Carlos.

    Si yo viviera allá, no me importaría pedirle a tu amigo Ignacio que me diera clases, aprendería muchísimo, estoy segura.

    Y sí, Carlos, estoy de acuerdo en que lo que me convendría ahora sería pasearme por San Fernando, por Càdiz, las playas, la provincia entera. Me encana. Mis ánimos se verían mucho mejor porque el invierno es puñetero y a mi me va fatal, lo tengo comprobado.

    De todas maneras, espero ir saliendo ya del túnel por el que he estado vagando estos tres meses pasados. He ido a un fisioterapeuta que me está dejando la espalda fina. Antesdeayer me dió unos meneos que ni te cuento, pero como él decía: tienes la espalda hecha polvo de contracturas. Y es que, sin darnos cuenta, vamos echándonos a la espalda malas posturas (tres años de estar encorvada con acuarelas y dibujos terminan pasando factura), cargas excesivas (aún recuerdo esos casi dos meses de vacaciones por Italia y Grecia, con casi dos kilos de la cámara y demás adminúsculos echados a mi espalda, y caminando horas y horas, cada día, casi si descanso), las tristezas, los problemas, las preocupaciones...

    En fin, que todo va a la espalda y, encima, a mí, me pesa también el frío del invierno, porque yo soy agostiza y el tiempo frío me encoge, me arruga como una pasa. Así pues, a partir de noviembre mi espalda ya dijo 'basta', y así he estado, penando de mala manera, con mareos y unas angustias tremendas, porque no sabía qué me estaba pasando y cuándo se me va a acabar esto, para volver a ser la persona alegre que soy, y que ahora está un poco perdida.

    Los días ya son más largos y el sol se agradece, aunque para el fin de semana se espera más frío y lluvia, cosa que vendrá bien (la lluvia) porque Madrid está hecho un asco con la polución.

    Carlos, perdona la extensión de mi texto, tan sólo quería decirte que el cuadro es una maravilla y ya ves tú hasta dónde he llegado... jeje.

    Un abrazo

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