miércoles, 11 de febrero de 2015

En Tánger

Estuvimos este sábado pasado pasando el día en Tánger. Llevaba tiempo ya con ese antojo (¡no, no estoy embarazado, por favor...!), Y aprovechando una buena oferta de Viajes Ricos para este pasado 7 de febrero, allá nos fuimos, acompañados de nuestros buenos amigos Juan, Tere, Inés y Rafael...

A ver: como experiencia está muy bien. Es cómodo, además, porque te llevan en autobús hasta Tarifa, allí coges el Ferry para Tánger, te recoge un autobús en el puerto, vas a compañado siempre por un guía, te incluyen la comida (tres platos, postre, y té con yerbabuena, que no estuvo nada mal...), entras en un par de comercios, en el que te enseñan alfombras e hierbas medicinales, visitas el mercado y el zoco, ... En fin, que no te tienes que comer el coco, sino que todo te lo dan hecho...


Así que ya digo, que para hacerlo una vez, lo recomiendo... Pero no más, Santo Tomás, como dice el dicho. Verán: visitar Tánger es como meterse en la máquina del tiempo, y aparecer en España, en los años... ¡50!, poco más ó menos. Cuánta pobreza, cuánta depresión, cuánta necesidad,... Siendo su Rey uno de los hombres más ricos del mundo, parece mentira que mantenga a su pueblo en ese grado de... hambruna (claro que por eso será tan rico, digo yo...).

Ve uno las calles, y sorprende alegremente, sin embargo, el colorido de los puestos de frutas, los puestos ambulantes en la calle, la multitud de gente paseando, el ambiente callejero,... Es un oasis para las compras... si no agobiaran la cantidad de vendedores que se te acercan con mil y una baratijas intentando que les compres algo. Pisas la calle, y te conviertes en sorprendido objeto del deseo de vendedores de todo tipo y condición, acostumbrados al no, inasequibles al desaliento, que te siguen, te persiguen, te repiten la oferta, regatean precios, te intentan convencer... y te agotan hasta el infinito, consiguiendo que, lo quieras o no lo quieras, les compres algo... Una gorrita le compré yo a uno de ellos por 2 euros (me pedía cinco al principio, luego me ofreció 2 por 4 euros, luego...). En fin, que uno termina claudicando ante la insistencia sin fin... Pero es que, aunque te desembarazes de uno, luego te persigue otro, y luego otro, y otro, y otro,... Total, que cuando consigues subierte al autobús, te sientas (y sientes...) rendido en tu sillón, como si hubieras hecho una media maratón, ó dos maratones, incluso...


Visitamos también el Hotel Continental, donde se rodó la serie "Entre costuras", un hotel bonito, con unas vistas exteriores preciosas, y un interior bellamente decorado. Y la comida (sopa local, cuscus con pollo y carne, pichito moruno, y el té...), como ya he comentado, estuvo acompañada de un grupo de música amenizándola...

Aunque llovió esa madrugada, luego pasó a llovizna, hasta desaparecer por completo; el mar acompañó, así que el paseo en barco fue agradable, sin mucho movimiento ni mareos subsiguientes, a las diez y pico de la noche ya estábamos en casa, ... Así que como digo, un gran día. Si no fuera por...


1 comentario:

  1. Parece ser, a su entender, que si eres europeo ya eres rico, Carlos, y termina siendo frustrante, es verdad, porque uno no disfruta a gusto del ambiente, de los edificios, del paisaje. A mí me ocurrió en Marrakech, y eso que los vendedores no eran demasiado insistentes, pero me dije que, o iba a estas ciudades con gente de allá (es decir, tener amigos que sean del lugar) o mejor irme a Europa, donde nadie te dice nada, excepto que te comportes como un energúmeno. Y realmente es una pena porque me encantaría poder visitar muchas de aquellas ciudades cargadas de historia, y sí, qué le vamos a hacer, de pobreza y atraso también, gracias a sus dirigentes que se forran mientras al pueblo que le den morcilla.

    Buen fin de semana :)

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