miércoles, 18 de febrero de 2015

San Valentín

Celebramos San Valentín, el pasado sábado, en el Club de Oficiales, con parte del elenco artístico y grandioso de los Salseros. Y como pueden ustedes imaginar mirando la imagen de su izquierda, fue una noche inolvidable (sí, sí, a pesar de mi gesto adusto, no crean; es que uno no ha nacido para posar ante la cámara, no hace falta jurarlo...).

Nos reunimos, ya digo, parte sólo de los Salseros Invencibles: cuatro parejas, ya que al resto los cogió en diversas actuaciones a lo largo y ancho de este mundo (Capitán Tan dixit...), así que esos compromisos les impidieron venir... Y en el suntuoso edifico del Club, pasamos una noche divertida y encantadora....

Consistió la celebración en una cena, más espectáculo. Y ambos cumplieron sobradamente. Tres platos y un postre, bien atendidos y servidos, como suele ser norma habitual del Club, hicieron que se nos pasara el tiempo volando, entre chácharas, dichos, conversación, bromas, guiños y risas... Amenizaba la cena un violinista, que paseaba tranquila y reposadamente entre las mesas, y le hacía a uno volar su imaginación a esas comidas románticas de los grandes palacios europeos que tanto ha visto en el cine... Aquí nos pueden ver, sin ir más lejos, disfrutando del momento:


(Ya les digo: lo mío, con la cámara, no tiene remedio, qué vamos a hacerle..)

Me encontr'e allí esa noche a un viejo (no por la edad, sino por los años que hace que nos conocemos...) y queridísimo amigo: Salvador... Bueno, en realidad, me encontró él a mi, ya que entre mis innumerables defectos está el carecer del mínimo don para el reconocimiento facial de las personas (no es que sea malo, no, sino... mucho peor de lo que ustedes puedan imaginar). Salvador fue, posiblemente, mi mejor amigo de la infancia en el Parque. jugamos muchísimo juntos, no sólo al fútbol, como se pueden imaginar, sino al... ajedrez. Sí, como oyen. Yo le enseñé a jugar, y pasábamos las horas y las horas con un tablero que aún conservo, allí en la misma calle, jugando. Tan bien le enseñé que unas veces ganaba uno, y otras, otro, fíjense... Llevaba muchos, muchísimos años, sin verle... Creo que casi desde que se metió voluntario en la Marina ó en la Infantería, no lo sé... Presentamos a nuestras respectivas cónyuges, charlamos animadamente, y nos pudimos poner algo al día de nuestras vidas en estos tantos años que no nos veíamos... Una gran alegría, sí...

La noche siguió y acabó con un concierto romántico, como les he comentado. Canciones románticas, algún tango, boleros,... Un buen grupo y una gran cantante, con una voz maravillosa.


Así que, ya les digo, una buenísima noche y celebración de San Valentín, rodeado de amigos, familia, y gente, siempre, maravillosa.

1 comentario:

  1. Me alegro de que lo pasaras bien, Carlos, pero, hombre, ¿has probado a sonreír? Tampoco cuesta tanto, jeje.

    Menos mal que tu linda esposa y su sonrisa suple con creces tu seriedad.

    Buena tarde de miércoles y a disfrutar de lo que queda de semana.

    ResponderEliminar