lunes, 11 de enero de 2016

Las cosas claras...

Publica el Diario de Cádiz en su edición de ayer domingo una interesantísima entrevista con Aurelio Arteta, Catedrático de Filosofía Moral y Política. Y hay un par de puntos que me llaman mucho la atención, porque es algo que, ni más ó menos, yo ya he defendido en este mismo blog en anteriores entradas.

P-Y todas (las opiniones...) lo son (respetables)?...

R-"Por supuesto que no. Hay opiniones que si las respetáramos nos llevarían a una matanza y otras si las fomentamos garantizan una vida más justa y ordenada..."

P-Otro tópico de su catálogo (del marxismo) es condenar "la violencia venga de donde venga"...

R-"Una forma de igualar la que viene del ladrón con la del policía. El abecé de la sociedad es la legitimidad de la fuerza y la violencia del Estado y de la ley para proteger al ciudadano. sin esa premisa no se puede vivir. La policía no se atrevió a intervenir por miedo en Colonia y muchas jóvenes resultaron violadas, manoseadas, robadas, agredidas,..."

Aurelio Arteta tiene ya setenta años, ó sea, que se ve que le resbalan las críticas; porque estoy seguro que más de uno lo tildará de "facha", ó "fascista", ó vaya a usted a saber de qué... Y ha recibido hace poco el premio Francisco Giner de los Ríos, siendo un gran especialista en Karl Marx... 

El caso es que la izquierda española lleva unos años asentada en el "buenismo", en el "tó er mundo es güeno", en el "Hare Krisna, Hare Krisna, Hare, Hare,..."... Que uno puede llegar a comprenderlo en la juventud, cuando se tienen quince ó veinte años... Pero no cuando ya se es madurito, se ha vivido unos años, y se tiene la experiencia de que, queramos ó no, nos guste ó no, no todo el mundo es bueno, sino que hay mucho hijo de puta suelto por ahí...

No, no todas las opiniones son respetables, por supuesto que no. ¿Las ideas racistas de Hitler son respetables?; ¿la discriminación que aplican los musulmanes hacia las mujeres, es respetable?; ... Y como esa, muchas paparruchadas que con esto de la tolerancia, el respeto, la paz,... están provocando un entontamiento preocupante de la otrora exigente ciudadanía occidental...

¿Cómo se puede comparar, poco más ó menos, la agresión a Rajoy en la pasada campaña electoral con hacerle frente a los terroristas islamistas, que tanta sangre y horror están provocando?...  Porque hay quien decía que como se podía condenar aquella, mientras se defendía una intervención armada contra esos sujetos... ¿La respuesta?: fácil, porque no es lo mismo la agresión a un político democráticamente elegido en las urnas (independientemente de que nos caiga mejor ó peor...), que hacerle frente a un grupo de incultos e ignorantes cuyo sueño es hundir el modo de vida occidental. Y ciego está el que no quiera verlo así...

En fin, que a ver si nos dejamos de mezclar el atún con el betún, y empezamos a tener las ideas claritas... antes de que sea demasiado tarde.

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