lunes, 15 de febrero de 2016

Maján

Falleció este viernes Miguel Angel Maján, una buena persona. Posiblemente, a la mayoría de ustedes, queridos lectores,  no les sonará este nombre; ni siquiera si les digo que se le conocía como el Poleo...

Sin embargo, Maján era todo un personaje en Cádiz, ya que cumplía rigurosamente todas las condiciones para ser reconocido como un "gadita": amante del carnaval... y capillita, ó sea, le gustaba, y mucho, la Semana Santa. Dos mundos tan distintos y opuestos que sin embargo, en Cádiz, nunca son incompatibles, ni mucho menos.

En ambos, el Poleo era una figura histórica y reconocida: formó parte de la primera cuadrilla de hermanos cargadores de la Hermandad del Caído, allá por 1965; en 1969, se hace capataz de la Virgen de los Desamparados, mientras que Salvador Ramallo ‘Malleto’ se encarga del Cristo. Los dos forman parte muy importante de la historia de esta hermandad y de la cuadrilla de hermanos, ya que desde 1969 hasta 1994 estuvieron al frente de los respectivos pasos por las calles de Cádiz.

En 1977, además, fue el director del coro carnavalesco "Los dedócratas", histórica agrupación que supuso el resurgir de esta modalidad, primer premio del COAC de ese año. Como ven, una figura histórica de ambos mundos.

Nos conocimos hace bastantes años, en mi anterior destino en Diputación, Recaudación. Èl era el recaudador de la zona de Chipiona, y yo solía hacer visitas periódicas a las distintas oficinas de la provincia. Yo no sabía quién era este hombre, ya que no estoy integrado en ninguno de esos mundos, Semana Santa ó Carnaval... Pero sí me caía bien, porque Maján reunía todas las cualidades que, posiblemente, a mi me falten: locuaz, dicharachero, encantador, simpatiquísimo... Si querías pasarlo bien en cualquier comida, sólo tenías que sentarte a su lado, porque hablaba, como suele decirse, por los codos... Bueno, lo de hablar es un decir: él no hablaba, "disparaba" las palabras, en un torrente incomprensible de frases, dichos y vocablos que te superaba...

Dotado de un carácter abierto, tenía un don de gente verdaderamente pasmoso, era imposible estar con él y no pasarlo bien, no reirte, no admirar esa capacidad innata de hacer que te sintieras como si fueras amigo suyo de toda la vida... No había ocasión en que no me invitara a desayunar, y que allí, con un cafelito y una tostada, no me arrancara unas sonrisas, unas carcajadas, unos momentos de alegría y cachondeo, porque era todo un torrente de energía viva, una persona dotada de un aura especial, como hay pocos en el mundo... Un portento de relaciones públicas...

Hace ya varios años, yo formaba del APA del C.P. Reina de la Paz; una de las actividades que organizábamos era la Feria de la Primavera, en el que montábamos un escenario, para las actuaciones de artistas invitados... Para la edición de ese año, queríamos poner unos grandes toneles de los que se usan para el vino, pero nadie sabía cómo poder conseguirlos... Hasta que a mi se me ocurrió hablar con Maján... Dicho y hecho: él se encargó de todo, hasta de que nos los trajesen en un camioneta al colegio. No sé ni con quien habló, ni como se las apañó...; pero pudimos contar con esos dos grandes toneles a ambos lados del escenario... Todo un personaje, como ven...

Siento muchísimo, de verdad, su pérdida, porque era una persona estupenda, un hombre fabuloso... Una buena persona, que tanto escasea en este mundo cruel y villano.

Descansa en Paz, amigo.

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