miércoles, 13 de abril de 2016

A ti, amor


Me sigo alegrando con tu sóla presencia, cuando te quedas, a veces, absorta mirando la televisión... Te observo en el silencio sólo roto de esa caja metálica, cuando no me miras, cuando tu atención se deposita (¡desdichado de mi!) en otras cosas, otras personas, y siempre viene a mi mente inquieta las mismas palabras, dulces, acarameladas, henchidas de sentimiento: pero cuánto, cuánto te quiero...

Y es que basta, sólo, mirarte fugazmente sin que te des cuenta, y ya noto mi corazón caliente bombear apresurado, inquieto, feliz, sentimientos de felicidad; me fijo en tus ojos, recorro esas facciones divinas de tu rostro excelso; me fijo en esos labios que me atraen como el sol  a la tierra; en tu pelo revuelto; en la sonrisa que apenas se atisba... Y sigo siendo, lo sé, me lo noto, el pretendiente que hace ya algunos años, una vez, fui de tus favores de niña buena...

Porque no has cambiado, nada, en estos años. Me remonto a aquellos días de enamorado inquieto, de noches en desaliento, de días eternos sin verte, y te sigo viendo tan diosa como en aquellos entonces, tan reina de mis actos como siempre lo has sido, tan vencedora de mi destino como desde la primera vez que te vi, allí, sentada, detrás mía... 

Te quiero seguir amando como siempre, no creas, te he querido. Te quiero seguir viendo siempre a mi lado, vivir el paso de los días, las soledades de las noches, los sueños inquietos, los cálidos veranos de la playa, los fríos días de invierno que, lo sé, tan poco te gustan... Te quiero seguir disfrutando, cogidos de la mano, mientras paseamos y hablamos, mientras nos contamos y te miro, mientras me abrazas y te cobijo, mientras me miras... y me derrito.

Te sigo queriendo como aquellos primeros días de hace tiempo, aunque de ellos para ti sólo ha pasado un suspiro; y a mi, pena de mi,  me ha supuesto sin embargo alguna cana más que no tenía... Me sigo emocionando con el susurro de tus besos, con la cercanía de tu cuerpo caliente, con esa mirada, bonita, de niña inocente... 

Porque me sigues, como siempre, enamorando cada día, Alicia.



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