jueves, 2 de junio de 2016

Viajando por esos mundos...

Pues en ese pedazo de barco que ustedes pueden ver a su izquierda ha transcurrido, mismamente, mi última semana de vida...

El pasado 21 de mayo embarcamos en Barcelona, para hacer el típico crucero del Mediterráneo. No había hecho, aún, y a mi edad, ninguno; así que tenía no ya curiosidad, sino lo siguiente, en hacerlo, y vivir el ambiente...

Lo primero que debo de decirles es, que si aún no han ido de crucero, lo hagan: es una bonita experiencia. Como todo en esta vida, tiene sus cosas buenas y menos buenas (no podemos decir que sean malas, la verdad...).

Entre las buenas, por ejemplo, el personal, la tripulación: simpáticos, amables a más no poder, muy agradables en el trato. Uno no puede entender cómo llevando meses y meses en el barco, en el mar, pueden seguir teniendo ese carácter tan abierto y entregado... Supongo que el quick está en que hay pocos... españoles: mucho brasileño, sudamericano, hindú,... Ya sabemos que el español es como es, con ese genio... Es un personal superpreparado, atento, servicial, ... En fin, les darán algún tipo de formación previa para atender al público. Pero lo digo y repito: un 10 para todos...

En el barco se pueden encontrar además muchas y variadas actividades; todas las noches, les dejan en su camarote un diario con la programación del día siguiente. Hay baile, música, bingo, misa (sí, sí, dejen de frotarse los ojos: tal y como suena, m-i-s-a....), teatro, un pedazo salón de juegos(tragaperras, ruleta, blak jack,...), piscina, jacuzzi, gimnasio, tiendas, concursos variados, animación, discoteca, spa,,... O sea, que ustedes lo pueden pasar igual de bien sin necesidad de salir, porque desde la mañana a la noche tienen diversión y entretenimiento.

El barco suele navegar desde la tarde hasta la mañana siguiente: llega generalmente a las nueve de la mañana, y les espera hasta las seis y media de la tarde,  para salir a las siete hacia un nuevo destino... Ya lo que hagan en tierra depende de si ustedes prefieren ir por libre, van con excursiones programadas, ó las contratan allí mismo.

Como llevan la comida incluida (las del mismo barco), prepárense para engordar, seguramente, unos cuantos kilitos... Desayuno y almuerzo se hacen en plan buffet; la cena, servida en una mesa que queda reservada para ustedes, siempre la misma, desde la primera noche. Aparte, hay cafeterías y restaurantes abiertos prácticamente durante todo el día... Así que si ustedes, un poné, como al visitar Roma ó Florencia han tenido que comer un trozo de pizza con una bebida, y hasta, a lo mejor, las diez de la noche no tienen la cena... pues no pasa nada, pueden irse arriba, a un pequeño buffet que hay, y matar el gusanillo del hambre con hamburguesa, salchichas, sandwinches, patatas fritas, más pizzas, ... O sea, todo previsto...

En cuanto a lo negativo, a mi juicio, claro, la cantidad de gente: no siempre, necesariamente, la popularización de algo es bueno; se corre el riesgo de caer en la... vulgaridad. Y esto creo que pasa: que a las nueve de la mañana el día del desembarco en Barcelona, haya gente tomando cerveza... Cada uno es libre de hacer lo que le salga del pitote; pero, en fin, suena más a consumir por consumir, a gastar porque sí, a que "como las bebidas las llevo incluidas...", que a otra cosa...

Aparte de esto, no se apunten  ustedes a un crucero "para conocer las ciudades" que se visitan... Entre que el barco llega a las nueve, tienen que coger un autobús que les traslade, que siempre hay gente que se retrasa, etc, etc, lo que ustedes van a estar en el destino son unas cuantas horas; le enseñarán, por fuera, lo más importante ó turístico, hechará dos fotos y media de recuerdo...y pare de contar... Quizás Pompeya sí se visita más o menos bien, durante unas horas; pero de Roma y Florencia, no se haga muchas ilusiones... Prepárese para correr, póngase unos zapatos cómodos, y...

Así que si están ustedes en duda, lo hago, no lo hago... Sí, háganlo, es una bonita experiencia vital...

3 comentarios:

  1. Me alegra que lo hayáis pasado bien, Carlos. Seguro que sí, que es una estupenda experiencia, pero no es el tipo de vacaciones que a mí me seduce. Yo quiero ver ciudades, rincones, plazuelas, ¡pero no engordar! jaja. De todas maneras, aunque a mí me gustara, a mi esposo no, se marea muchísimo en un barco y aunque digan que no se siente nada, que es como andar por tierra... seguro que él lo nota.

    Nada, nada, los cruceros para otros viajeros, pero para mí... no los quiero.

    ¡Buen jueves!

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  2. Hola, amiga bloguera, ¡qué alegría me da siempre leerte!... Bueno, verás, que no es tan malo; es verdad que hay alguna que otra noche que el barco se menea un pelín... pero que no, que casi no se nota. Y hay que vivir la experiencia. Besos.

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  3. ´Buenas tardes, CArlos. Este es uno de los viajes que tenemos pendientes y que haremos antes o después. Gracias por tu descripción que nos alimenta el gusanillo de sacar unos pasajes y perdernos por hay, por lo menos para vivir la experiencia.

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