lunes, 11 de julio de 2016

De la mala educación

-"Buenas tardes".

(Me doy cuenta al poco: acabo de entrar en un sitio de zombies... Sólo me saluda el empleado, el hombre que atiende el ordenador, la tarjeta, la firma,... y tiene hasta tiempo de saludar. El resto, dos personas, se vuelven, y llegan a la misma conclusión miserable: no me conocen... O sea, no hay porqué saludar).

Es viernes, y entro en la gasolinera a repostar; como soy una persona educada, saludo... y me encuentro con la respuesta que les he dicho.

Parece mentira que haya gente ya talludita, y que todavía le hagan caso a lo que les decía sus mamá cuando eran pezqueñines: "No hables con extraños...".

Oigan, que ya peinan canas, ¿no han crecido lo suficiente para darse cuenta de que esa frase de sus queridas mamás tenía sentido cuando ustedes calzaban pantalón corto y se le caían los mocos, por Dios?... No sé si a ustedes les pasará lo mismo; pero a mi me desmoraliza entrar en cualquier sitio, saludar... y recibir el silencio por respuesta. La mala educación, desgraciadamente, se está apoderando, ó se ha hecho dueña ya, de nuestra vida diaria. Y hasta para un "buenas tardes", el españolito medio tiene que dejar constancia de su falta de formación, de civismo, de incultura... Me sorprende, y me desazona, que al saludo de alguien, la respuesta sea girar la cabeza, mirar, hacer una especie de reconocimiento facial, hurgar en la memoria a ver si se conoce de algo al recién llegado... y como se ha llegado a la conclusión de que no, de que no se le conoce de nada, pues, ¡para qué se va a devolver el saludo!...

En fin, que empiezan a ser palpables los resultados de las variopintas leyes educativas que, de treinta años para acá, se suceden unas a otras sin tregua alguna. Y la incultura que se va generalizando y apoderando de nuestros alrededores sin que se atisbe alguna posibilidad de recuperación. De desastre en desastre, hasta la destrucción final...

Mencionaba mi hija hace unos días que ella suele dar las gracias casi siempre, al camarero que le sirve, ó a quien le ha atendido para algo... Y yo le decía que me enorgullece mucho eso, porque se ha quedado con esa buena costumbre que yo suelo practicar: el agradecimiento por la atención prestada, independientemente de quién la presta... Pero me temo que empezamos a ser "rara avis" en un mundo que avanza atroz hacia el analfabetismo...

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