martes, 25 de octubre de 2016

Otro más...


Pues verán ustedes, que hace ya casi tres semanas cumplí años; como dice el gran Sabina, a mis cincuenta y cinco, cincuenta y cuatro dicen que aparento...

En fin, que me felicitaron la familia, los amigos y las amigas, algunos compañeros (y compañeras, para ser políticamente correctos...), e incluso tuvieron la gentileza de hacerlo muchos conocidos del Facebook, ya ven, postmoderno que es uno...

El caso es que, supongo que les pasará a todos, llevo desde ese día dándole vueltas a esto del cumpleaños.. Es que, oiga, son ya 55 tacos encima, que puestos a pensar ya he vivido más tiempo del que me queda por... O sea... Que bueno, casi nadie sabe la fecha de su partida al más allá; pero por lógica no me veo, Dios santo, viviendo ¡110 años!... Así que, en resumiendo, tengo más pasado que futuro por atisbar...

Uno piensa en estas cosas, y, no sé, le queda un cierto pozo amargo de lo que pudo y quizás no fue... En mi caso, creo, sinceramente, que todo pude hacerlo mucho mejor... Mejor hijo, mejor padre, mejor estudiante, mejor novio, mejor esposo, mejor hermano, ... Tantas cosas que pude mejorar, tantos años ya vividos, tantas experiencias sufridas, tantas... ¿por vivir?...

Mira uno ya su calendario como ve caer las hojas de los árboles, ahora que estamos en este casi otoño que intenta sobrevivir... Y pasa por sus recuerdos inquietos ese niño tímido de la pandilla del parque, esos años cuasi olvidados ya de la Salle, ese alumno enamoradizo del instituto, esa figura materna omnipresente que, un día, triste, aciago, se nos fue...

Se nos caen los meses del calendario, casi, ó no, sin darnos cuenta... Y nos hacemos mayores, sin remedio, mientras se cubre el pasado de una bruma espesa de olvido. Intentamos retener los recuerdos de hace ya tantos años que uno, quizás, llega hasta dudar de que fuera él quien los vivió, como si uno ocupara ahora otro cuerpo, otra mente, otro ser... Porque nos parece imposible que uno ya, hace años, dejara de ser joven, bisoño, inocente... Se le va retorciendo el colmillo, empobreciendo las creencias, inundando el pesimismo,...





2 comentarios:

  1. Felicidades con retraso, Carlos. Digamos, como decía mi jefe, que estamos en lo mejor de lo peor, ¿verdad? De todas maneras, estoy de acuerdo contigo, pasan los años y uno está más asqueado de todo, tiene más incertidumbres, más dudas, se vuelve más pesimista. Y sí, todos tenemos miedos, miedos espantosos, sobre todo cuando la enfermedad te tiene rodeado. Yo también tengo mis miedos e igualmente le doy vueltas a eso del que podría haber sido mejor hija, madre, esposa, hermana... Mejor en todo, pero resulta que la vida es como es, actuamos según nos dicta nuestra conciencia o los impulsos y eso ya queda grabado en nuestra memoria para siempre, a menos que nos ataque el Alzeimer. No sé si llegarás a los 110 años, Carlos, pero si otros han llegado, ¿por qué no tú? Así, pues, disfruta de estos 55 años, vive lo que te quede de la mejor manera posible y si crees que antes no fuiste mejor esto o lo otro, pues te quedan otros 55 años para remediarlo :)

    ¡Buena semana! Un abrazo.

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  2. Pues esa idea es genial, Mª Carmen: me quedan 55 años para hacer mejor las cosas... Sí, no lo había visto desde ese punto de vista. Gracias!

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