miércoles, 18 de enero de 2017

Vinardell

"Yo, cretense, digo que todos los cretenses son unos mentirosos"...

Corría el año 1979, creo recordar, y yo en aquellos tiempos remotos estudiaba COU, en el Instituto Isla de León, un pedazo de instituto en aquellos tiempos... Era un viernes, por la tarde, y teníamos como profesor de Filosofía a José Mª Vinardell Crespo... 

Los viernes tarde lo dedicábamos, algo que a mi me encantaba, a "discutir"... Entiéndanme, en el buen sentido de la palabra: el profesor proponía un tema, y cada uno opinaba sobre el mismo, lo que quisiera... Yo me había convertido en el "discutidor" oficial de la clase, papel que, debo de reconocer, me encantaba...

La frase que encabeza esta entrada es lo que se conocer como "Paradoja de Epiménides", porque realmente, si ustedes lo estudian bien, es una paradoja:

-Si Epiménides dice la verdad, entonces los cretenses son unos mentirosos...

-... pero si los cretenses son unos mentirosos, entonces Epiménides está mintiendo...

-... de lo que se deduce que, como está mintiendo, los cretenses no son unos mentirosos, sino que dicen la verdad...

y así hasta el infinito. ¡Qué bien lo pasábamos con cosas de este tipo en clase!.

He recordado esto leyendo Diario de Cádiz este domingo, en el que aparece una entrevista en doble página a José Mª Vinardell: una persona excelente, un hombre cultísimo, y un profesor... ¡extraordinario!... Sólo pude disfrutarlo ese curso, no volví a coincidir con él dándome clases, pero lo recuerdo, sin duda, como uno de los mejores profesores que he tenido nunca, un auténtico maestro, y un ser humano sencillo, amable, maravilloso.

Alguna que otra vez lo he visto por Cádiz, paseando con su esposa, y no me he atrevido a acercarme a saludarlo, a comprobar si me recordaba, y a darle las gracias por ese maravilloso curso... Leo en esa misma entrevista que hasta parece que hay un grupo en el Facebook de ex-alumnos suyos, elogiándole como no puede ser menos... Y no me sorprende, porque es alguien que, seguro, deja huella en quien lo conozca...

Así que, aunque sea en la distancia, me he alegrado mucho de saber algo de este excepcional hombre...

Pueden ustedes ver una reseña suya aquí: http://www.diariodecadiz.es/cadiz/enciclopedista_0_634136875.html

Y comentarios de sus alumnos aquí: http://es.calameo.com/read/003594585fe6e25c5f291

Y la solución a la Paradoja de Epiménides en: https://es.wikipedia.org/wiki/Paradoja_de_Epim%C3%A9nides

2 comentarios:

  1. Tener un buen profesor es una bendición inmensa. Todavía recuerdo uno: D. Justino, maravilloso. Me inculcó en las venas el gusto por la lectura, el disfrute de la pintura y arquitectura, el escribir. Sus clases eran una delicia, Se hacían cortas, agradables... Fue una suerte que me tocara aquel hombre cuando yo tenía 14 o 15 años.

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  2. José luis Cortés20 de enero de 2017, 23:39

    Doy fe de ello. Yo lo tuve varios años en el Alberti. El grupo del Facebook a que se refiere es " antguos alumnos Rafael Alberti". Un beso,primo.

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