jueves, 2 de febrero de 2017




Llueve hoy, y siempre es hermoso.

Llueve, pero no diluvia, caen sólo unas gotas que mojan la tierra, humedecen el ambiente, entristecen, quizás, el día...

La lluvia siempre es señal de vida, del cielo que se acerca, de las nubes que tocan la tierra. La lluvia siempre me hace caer en la nostalgia, me retrotrae al interior, me refugia en el alma.

Me gusta mirar, en casa, el agua empapando las calles, las aceras, los jardines, el mundo... Me asomo tras los cristales fríos de la ventana, y disfruto el sonido melancólico de ese chririmiri que algo paraliza el mundo.

Invade el letargo la costumbre, buscamos el refugio de un techo calentito, la gente se acomoda en sus hogares, los pájaros buscan abrigo en las ramas,.. Y todo hace que uno se repita: llueve, sí, pero... es hermoso.

Porque la lluvia es raíz de vida, del ciclo natural de las cosas: la prueba palpable de nuestro vivir diario...

Llueve hoy; disfruta el día..

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