lunes, 20 de marzo de 2017

Un ángel se ha ido




La muerte es fría, dolorosa, triste. 
La muerte nos desgarra, nos duele, nos vacía el alma.
La muerte se lleva, a menudo, a quien no la merece.

Se enlutó el sábado; por la mañana llegó la fatal noticia: se había ido. Su cuerpo, su delicado cuerpo, ya no pudo aguantar más. ¡Qué injusta, qué cruel, ha sido la vida con ella!.  Se esperaba la fatal noticia desde hace ya varios días, cuando entró casi en un sueño eterno del que apenas despertaba. Pero no por eso, aunque esperado, ha sido menos... doloroso .  

Se fue, llamada por la voz de ese Dios todopoderoso a quienes poco, en estas circunstancias, entienden... Dejó de sufrir, sí, ese es el consuelo; aunque tras su marcha nadie entiende qué hizo ella para merecer tan inhumano sufrimiento. Supongo que nuestra mente humana no está hecha para entender tales misterios... No sé... Pero, tan joven, llevársela así, arrancándola de los brazos cariñosos de sus hijos, de su marido,,...

Y allí estuvo toda su gran familia, abrazados, llorando, destilando juntos ese mal sabor de boca que se queda en estos casos, desahogando la rabia de su ausencia, el dolor insoportable de su pérdida, el vacío injusto que ahora deja...

La recordaré siempre con cariño, con una sonrisa permanente en la boca, con su melena rubia, con su silencio cómplice,...

La echarán de menos, mucho, siempre, toda la familia Cortés, toda la familia Peña; ó viceversa...

Adiós, prima...


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