lunes, 3 de julio de 2017

Calatrava de la Cruz

Estuvimos hace unos días en la bonita localidad de Caravaca de la Cruz, allá en tierras murcianas... No sé si lo saben ustedes, pero Caravaca está considerada una de las cinco ciudades santas del mundo; sí, como lo leen... ¿Y cuáles son las otras cuatro?... Pues: Santiago de Compostela; Santo Toribio de Líebana, Jerusalén, por supuesto; y Roma, como no podía ser de otra forma... Así que, sin pretenderlo, ya sólo nos queda Jerusalén para haber estado en todas las ciudades santas de este mundo, fíjense ustedes, quién se lo iba a decir a un agnóstico convencido como yo...

Lo primero que tengo que decir de Caravaca, que es el objeto de esta entrada, es que, desde Cádiz está, como suele decirse, donde Cristo dió el último grito... La verdad es que son muchos kilómetros y muchas horas de carretera... Pero bueno, lo segundo que tengo que decir es que nos gustó, y mucho. Caravaca es una ciudad de unos 26.000 habitantes, es decir, más bien pequeña; sorprende, pues, que con ese tamaño cuente con tal variedad de Museos: Museo de la Vera Cruz, Museo de la Fiesta, Museo Arqueológico, Museo Carrilero, Museo Etnográfico en miniatura Ángel Reinón y Museo de Música Étnica, colección Blanco Fadol (Barranda)... Como ven, creo que es espectacular...

Aparte, tienen para visitar, por supuesto, el Santuario, allá en lo alto de Caravaca... pero totalmente accesible andando desde el centro. Construido en lo que era un Castillo, la portada es una preciosidad, como pueden ustedes ver en la siguiente foto:


La imagen que preside esta entrada también es del Santuario, del exterior...

De Caravaca destacaría además tres cosas que creo son importantes: es una ciudad cómoda para circular con el coche (de hecho, aparcábamos siempre muy cerca del mismo centro urbano... aunque eso sí, en zona azul, aunque no especialmente cara); la amabilidad de los camareros en los sitios en que entrábamos a comer; y el buen centro comercial abierto que tiene, con muchos comercios de textil y vestido, algunos de los cuáles permanecían incluso abiertos hasta las 21'30 de la noche, ó sea, un horario comercial amplio...

Cuenta además Caravaca, como es lógico, con varias iglesias y conventos, no todos visitables, eso sí, y quizás en menor número de los que puede esperarse en una ciudad "santa"...

Hay que destacar además, ya en la afueras, la Fuente del Marqués, un paraje natural a unos dos kilómetros del casco urbano, y en el que se puede disfrutar de la compañía del agua en unos maravillosos senderos y caminos forestales... Porque fíjense qué curioso: siendo Murcia una región, como sabemos, seca... no pasa igual con Caravaca, que cuenta con un subsuelo rico en agua... Otro encanto más a añadir...

Así que si les ha llamado la curiosidad esta lectura, y quieren visitar Caravaca de la Cruz, aprovechen además para reservar en el hotel Jardines de Casablanca, un 4* de sólo ¡ocho habitaciones!, con unas habitaciones de lujo, una piscina de agua natural, y unos dueños que le harán sentir como si estuvieran en su propia casa. Un lujo, al alcance del bolsillo, claro...



2 comentarios:

  1. Oye, que me han entrado ganas de ir. Estuvé hace muchísimos años, de paso... Gracias

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  2. Pues ve, ve, seguro que te gusta, compañero. Un caluroso abrazo, "jubilado"....

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