viernes, 19 de enero de 2018

País de m....

Pues que sí, qué que quieren que les diga, que al final uno llega a la conclusión, triste, de que estamos en un país... de mierda.

Con unos políticos de una mediocridad que asusta; con unos dirigentes deseosos en su día de la muerte del gran dictador... no para que España formara parte, por fin, de las grandes democracias occidentales, no.. sino para poder ellos robar lo que antes robaban otros; con unos personajillos aupados al poder sin la más zorra idea de nada, henchidos de vanidad y prepotencia, que te responden mirándote con desprecio cuando le adviertes de que están haciendo algo mal, y que se están equivocando.... y te vuelven a mirar con desprecio y altanería cuando se demuestra que,efectivamente, tenías razón, y se han gastado una millonada en algo inservible; con unos ciudadanos la mitad analfabetos, y la otra mitad casi sin arrestos ni formación para exigir un cambio serio en la funesta política que tantos años llevamos soportando; con unos afiliados y seguidores de partidos apuntados con entusiasmo al sectarismo, y no al razonamiento; con unos empresarios adictos a ganar dinero como sea, pisoteando a quien tenga que pisotear; con unos profesores desanimados; con unos profesionales de la sanidad ya en plena depresión, ante la lamentable deriva a la que se está llevando a la sanidad pública; con unos ministros cobardes, incapaces de devolver la mínima dignidad al pueblo que les votó; con unos grandes empresarios cerrando los ojos a la triste realidad de millones de parados, enfrascados en aumentar el saldo monetario de sus bolsillos; con una derecha rústica, primitiva, neardentalesa, reconvertidas sus almas en cristianos de pacotilla; con una izquierda empeñada en ignorar el futuro mientras arregla el pasado; con un pueblo que no lee otra cosa que no sea el Marca, agazapado feliz en el fútbol como hace cuarenta años; con una corrupción de vergüenza de la que nada ni nadie se libra, garrapiñando millones en beneficios particulares que se sustraen a su buen, debido y obligado uso público; con un dinero, millones y millones de euros, que da igual que no se robe... porque al final se termina invirtiendo en lo más inútil; con un pueblo machista de hormonas, testículos y cojones, anclados aún en lo más siniestro de nuestro pasado; con una Iglesia que copa, aún, Dios mío, en pleno siglo XXI, televisiones, radios, y prensa; con miles de capillitas enchaquetados y con corbata que no desaprovechan la ocasión para, en público, presumir de lo que ni por asomo, practican luego en la intimidad de su vida diaria...

Somos, sí, un país de mierda, inculto, sin formación, sin responsabilidad, al que un día, quizás no tan lejano, habrá que cambiar el himno por esa canción que dice: 


España camisa blanca de mi esperanza
reseca historia que nos abraza
con acercarse solo a mirarla,
paloma buscando cielos más estrellados
donde entendernos sin destrozarnos
donde sentarnos y conversar.
España camisa blanca de mi esperanza
la negra pena nos atenaza
la pena deja plomo en las alas
quisiera poner el hombro y pongo palabras
que casi siempre acaban en nada
cuando se enfrentan al ancho mar.

¡Una pena!

1 comentario:

  1. No puedo estar más de acuerdo, muy buena radiografía de lo que pudo ser y no fue.

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