sábado, 26 de mayo de 2018

Un país tercermundista

Somos un país de pillos, sinvergüenzas, listillos y enterados...

Somos un país de mangantes, ladrones, egoístas y usureros.

Somos un país de flojos, aprovechados, caraduras y vagos.

Somos un país de peloteros, irresponsables, lameculos e incompetentes...

Todo eso me ha venido esta semana a la cabeza, una semana en la que se acumulan las noticias y las miserias sobre un país, España, que no deja de ser el hazmerreir del resto del mundo, incapaz de que ningún otro país se lo tome en serio. ¿Cómo vamos a pedir la extradición de un facha como Puigdemón, si tenemos lo que tenemos?. Ahí está Bélgica, que es ná en el panorama internacional, chuleándonos... cuando no tendría ni dos tortas y media.

¿Cómo van a tomar en serio a un país que desde que entró en democracia hace ya cuarenta años, no para de generar noticias sobre la corrupción imperante?. 

¿Cómo vamos a pintar nada en el panorama internacional si esto es una herida que no deja de sangrar, si aquí, como dijo en su día uno de los detenidos  esta semana, los que se meten a política lo hacen para robar?.

 ¿Cómo va a salir de la miseria un país en el que de norte a sur, de este a oeste, el único pensamiento de quien tiene alguna responsabilidad... es saquear los fondos públicos, y hacerse millonario a costa del resto de los tontos españoles?. 

¿Cómo va a salir a flote un país en el que empiezan a faltar cárceles donde meter a tanto chorizo?.

Pero no es sólo este choteo permanente de ladrones... Es que este es un país en el que hacer cumplir la ley empieza a ser tarea de titanes, ó de personajes de la mitología griega... Saben ustedes que hace unas horas ha estallado una fábrica de fuegos artificiales en Galicia... Por supuesto, como no podía ser de otro modo, ilegal, esto es España, qué vamos a esperar... Ha arrasado una superficie  equivalente a cien campos de fútbol... Pero es que esa fábrica tenía que estar cerrada desde el 2015, por orden judicial, según ha trascendido... Y aquí ni jueces, ni políticos, ni nadie con responsabilidad se había preocupado de hacer cumplir esa orden... ¿Y ahora quién resucita a los muertos?; ¿y ahora quién consuela a los heridos?; ¿y ahora quién resarce a los que han perdido algo más que sus casas con esta explosión?... Tres años con una orden judicial de cierre... y ahí seguía, abierta, para vergüenza propia y ajena...

Ayer veo en las noticias que los vecinos del centro de Bilbao están en pie de guerra, por las molestias y ruidos que ocasiona una discoteca allí existente... Una discoteca que acumula ¡trece denuncias!... y no pasa nada, ahí sigue abierta, molestando a cientos de vecinos, sin que ni ayuntamiento, ni policía, ni Comunidad, ni jueces, ni nadie en su sano juicio haga lo que se tendría que hacer si esto fuera un país serio: a la segunda denuncia, esa discoteca se cierra... y punto. Ahora qué están esperando, que a un vecino se le crucen los cables algún día, harto de no poder descansar, entre en la discoteca abierta, y, no sé, prenda fuego y se vaya todo a tomar por...?... Trece denuncias no les basta a los responsables de hacer algo para resolver este asunto?...

En fin, qué pena tener que repetir lo de ese escritor famoso: éste es un país... de mierda.

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