miércoles, 27 de junio de 2018

Madrid

Estuvimos este fin de semana en Madrid. Un viaje cortito, autobús de madrugada el sábado, día entero allí, y vuelta el domingo al mediodía para acá... Breve, pero intenso.

Habíamos quedado buena parte de los Salseros Invencibles para arrejuntarnos y ver el colosal espectáculo de El Rey León, que, como saben, sigue incombustible en el Teatro Lope de Vega de la capital; y visto el lleno que había en nuestra sesión (sábado, seis de la tarde...), me parece que aún le queda tiempo de actuación... Gracias a Dios, añado, porque es un musical ex-cep-cio-nal... En cuatro palabras...

Reconozco que fue una paliza; ya pueden ustedes imaginarse que hasta Madrid son unas cuantas horas de autobús. Pero debo de reconocer que no se me hizo pesado, con las dos paradas por trayecto que se hicieron, para estirar las piernas y comer algo... Uno de las sitios de parada a la vuelta fue, además, en Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real), en cuyo gran balneario estuvimos hace unos años con la familia de mi amigo Juan pasando unos días; así que me trajo bellos recuerdos.

La estancia en Madrid fue en el hotel de 4* Eurobuilding 2... Digo el nombre para que ustedes lo retengan en la memoria, y lo recuerden: cuando tengan la dicha de ir a Madrid, NO se alojen en este apartahotel... No es que sea malo, sino pésimo; y pongo lo de las estrellas para recalcar que en absoluto se corresponde esa categoría con lo que allí se encontrarán: un desastre. Se ve que el director, gerente, ó lo que sea que lleve el negocio, no tiene la profesionalidad debida para mantener un hotel en las mínimas condiciones exigibles de habitabilidad; y no digo que es un impresentable por no insultar... . Instalaciones viejas y abandonadas; grifos de ducha que se rompen; toallas sucias en la habitación; la comida es para, directamente, echarse a llorar; agua fría para ducharse (supongo que para fortalecer el espíritu...); atención del personal muy, muy mejorable;... En fin, uno no entiende de dónde saca este hotel esas cuatro estrellas. ¿No hay en este país nada ni nadie que supervise esas cosas?....

Quitando esta mala experiencia, el resto fue estupendo: en el teatro estábamos muy bien ubicados; el musical en sí, como supongo que sabrán, es una gozada; la diversión y el buen humor entre nosotros estuvo garantizado; la comida de vuelta, incluida en el precio de la excursión, fue espectacular; el domingo por la mañana, antes de la vuelta, incluso tuvimos la oportunidad de acercarnos al Santiago Bernabeu y hacernos unas fotos (en contra del criterio de Antonio, colchonero reconocido...)...

En fin, que gracias a Manolo, Charo, Ana, Miguel, Loli, Domingo, Antonio, Carmen, Luis, Tere, ... y consuegros viajeros de algunos de ellos, que nos hicieron pasar un fin de semana fantástico...


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