lunes, 2 de julio de 2018

Ilusión y magia

Volvimos hace un par de semanas a Disney-París... Y sentí de nuevo esa magia, esa ilusión, esa alegría de estar en un sitio deslumbrante, que no parece de este mundo...

Uno, como ustedes saben, tiene ya una edad... Pero eso no disminuye ni un ápice, sentir, cuando se está en ese mundo hecho para los más pequeños, sentir, digo, que ha sido transportado a otro lugar maravilloso, muy distinto de aquel en el que sobrevive como buenamente puede...

Hace ya como cinco meses que tuve el sueño de, en compañía de la familia, parejas incluidas, hacer este viaje. Dicho y hecho... Comentado con ellos, todos estuvieron encantados... Y mi hija, Belén, con la ayuda de Desi, mi nuera, se encargó de todo: viajes en avión (con billetes muy baratos...); estancia en uno de los hoteles del parque (el Sequoia, magnífico; ya lo conocíamos de una vez anterior...); transporte aeropuerto.hotel; comidas en el Parque;... En fin, que todo estuvo magnífica y estupendamente organizado...

Llegamos un jueves, cerca de las dos de la tarde; y nuestra estancia se prolongó hasta el lunes siguiente, por la tarde... Y todo, repito, todo, ha sido como vivir en un sueño; todo ha salido muy bien, sin fallos, con una convivencia genial entre jóven@s y menos jóven@s; y uno ha disfrutado, lo tengo que repetir, como si tuviera cinco, ocho ó diez años... 

Porque cada dos por tres se me iluminaba el alma cuando veía a esas "niñas" abrazándose con cualquiera de los personajes animados que pueblan el Parque, con una sonrisa que hacía palidecer al mismo sol... O cuando nos montábamos en cualquiera de las muchas atracciones de allí; o cuando compartíamos la comida en el restaurante-buffet que ese día nos tocaba; o cuando nos hacíamos alguna de las dos mil fotos que nos hemos traído; o cuando veíamos esa cabalgata de luz, color, música y ensueño que cada día a las cinco de la tarde recorre Disney; ó cuando disfrutamos, admirados, de ese espectáculo de fuego que representan cada noche a las once...

Porque allí, en el Parque, todo es ilusión, alegría, dinamismo, fantasía,... En un mundo oscuro, tenebroso y cruel como es éste que nos acoge, visitar Disney es transportarse al cielo en la Tierra, a sus películas que tanto disfrutamos, a esa otra vida en la que nuestra alma de niño, quizás escondida en más ocasiones de las necesarias, resplandece y se muestra tal y como es: divertida, soñadora, infantil,...


Han sido unos días de magos, de Aladine, de Sirenita, de Micky, de Ligh Buss Year, de risas, de alegría, de encantamientos, de convivencia, de Pinocho, de Peter Pan, de Capitán América, de cansancio, de sueño, de ilusiones cumplidas, de sueños vividos, ... De pensar, quizás,... ¿en volver?...

Ha sido una ilusión cumplida; el mejor viaje nunca hecho.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo amigo. Yo también disfruté muchísimo de la vez que pasé allí unas vacaciones. Y estoy de acuerdo, con amigos y familia mucho mejor. Tanto que ahora ando dándole vueltas a visitar el de Orlando. Un abrazo grande ;)

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    1. Hace un par de años estuvo mi hija allí, en Orlando... Es más grande que este de París,y disfrutó muchísimo....

      Gracias por tu comentrario... Saludos.

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