lunes, 9 de julio de 2018

Playa, agua, y despilfarro

Fuimos este sábado, por primera vez este año, a la playa, a Camposoto... Ya saben ustedes que el desapacible tiempo que ha hecho hasta hace nada, no animaba, precisamente, a darse un chapuzón...

El sábado, sí, hizo un día de bastante calor; así que después de unos churritos y cafelitos, allá que nos fuimos, no demasiado cargados puesto que lo que hacemos, generalmente, es andar...

Por una vez, y sin que sirva de precedente, no había demasiadas olas en Camposoto. Supongo que será por la fisonomía del terreno en el que está; pero como sabrán ustedes si suelen ir allí, es raro que no haya un exceso de olas, aunque no sople viento alguno... Me di el primer chapuzón, breve, porque aunque hacía bastante calor, el agua estaba fría, casi helada, el sol no había tenido tiempo aún, supongo, para calentarla algo...

Tuvimos suerte, y como aún no eran las once de la mañana, pudimos aparcar bien, sin problemas, aunque no había ya demasiado aparcamiento libre; de hecho, las pocas plazas disponibles a nuestro lado se ocuparon enseguida... Y como la playa la están regenerando ahora de arena, había una parte de ella con muchas piedras que hacía incómodo pasear por la orilla... Otra parte estaba bien, hasta llegar a la última pista, que estaba ya cortada, porque algo más allá estaban las máquinas... Misterios de este país: porqué las obras, sean de lo que sean, empiezan siempre tarde y mal... Mira que ha habido tiempo desde que acabaron aquellos temporales que destrozaron las playas. Pues nada, ¿cuándo se empieza?... Cuando la gente, turistas incluidos, empiezan a frecuenta la playa, dado el calor que hace... Fenómenos paranormales, oigan..

Al irnos, duchita para quitarnos la arena de encima... Pero hubo que esperar, claro; porque aquí, en Camposoto, una de las diversiones de los niños es... usar las duchas más próximas a la arena para jugar. Y eso pasó: varios niñ@s se divertían a grifo abierto. Supongo que mientras, sus papis y mamis, estarían regodeándose a unos metros, viendo lo bien que se lo pasaban "sus niños" mientras esas duchas no paraban de echar litros y litros de agua. Y claro, díganles ustedes algo: si tienen suerte, los niños no le harán ni puñetero caso (ya saben, estamos ante la generación más preparada de nuestra historia...); y si no la tienen, les aparecerá por allí el macho alfa de la manada, guturándoles que sus niños hacen lo que a ellos les salga de los cojon... que para eso son sus hijos, y los tienen muy bien educados. Claro, como debe de ser...

Desde este modesto espacio, me atrevo a hacerle una pequeña sugerencia a nuestro querido Ayuntamiento: ¿no se puede limitar de alguna forma el uso de las duchas?... No sé: que la policía local de vez en cuando, se de una vueltecita; poner el primer minuto, gratis, pero a partir de ahí, que haya que pagar un euro... Porque, claro, lo de educar está muy bien... pero como no se hace, vayamos a cosas más prácticas...

Porque, ¿cuántos litros y litros de agua se pierde cada día en la playa por culpa de los niños que usan las duchas como salón de juegos?...

En fin, aquí lo dejo...


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